Otra campaña más que termina… Y la verdad es que se hacen cortas cuando el producto lo puedes probar una vez nada más.

Hablaré primero de la tarta de Mousse de Chocolate.

Soy la que lleva el postre en nuestras comidas familiares, y esta vez no tenía que manchar la cocina para hacer ninguno y tener oportunidad de probar algo diferente. Sabía que iba a llevar la de Mousse de Chocolate a la comida familiar del domingo porque siempre hay una persona que está pidiéndome tarta de 3 chocolates, así que fue fácil la elección.

Me puse la alarma para que no se me olvidara descongelarla con tiempo. Un punto positivo es el hecho de tener una tarta hecha para cualquier momento, sobre todo esos que son no planeados, pero un punto negativo, es que si no lo sacas con 2-3 horas de antelación y se te olvida, tienes una tarta congelada que al final no te comerás de postre.

Me decepcionó un poco el hecho de que al abrirla, la viruta de chocolate que traía de decoración, estaba completamente rota. Me gustan mucho los pequeños detalles, y seré muy perfeccionista, y más cuando soy yo la encargada de algo. Pero bueno, esto no es culpa de Dr. Oetker, son cosas que pueden pasar.

Aunque comentamos mucho que parecía muy pequeña, la verdad es que como es alta, nos dio de sí para probarla 9 personas.

Ni qué decir tiene, que a todos nos gustó (nos pirra el chocolate, qué se le va a hacer), aunque el precio de la tarta (8’39€ en Día) no nos terminó de convencer a ninguno. La idea es buena de tener una tarta en el congelador, pero nosotros siempre preparamos todo con tiempo, y en muchos sitios podemos encontrar tartas bastante más grandes por poco más de su precio. Y sin necesidad de tener que esperar 2-3 horas a que se descongele. Además, que normalmente nos juntamos más personas, por lo que deberíamos de comprar 2 tartas, y se dispararía el precio con respecto a otras tartas, o a lo que me cuesta a mí hacerlas. Sí, eso sí, las mías tengo que molestarme en hacerlas.

Pero muy rica, ¿eh?


Ésta sí que tenía ganas de probarla. Tenía muchas espectativas con ella, y sólo falló a mi gusto en una cosa: la galleta de la base.

Llevo haciendo este tipo de tartas la tira de años, y siempre he procurado echar suficiente mantequilla para que la base se quede bien compacta y no se desmigue a la hora de comérsela. Seguramente será una apreciación mía, pero es algo que me gusta que se quede así, y no que se quede el plato lleno de miguitas de galleta. No es un gran destrozo, pero ya os he dicho que soy muy perfeccionista en este sentido.

La sacamos para probarla el día de San Isidro, y tuvimos un “pequeño percance”. La sacamos del congelador pero no de su envoltorio, por lo que, aunque estuvo fuera el tiempo suficiente para poder comerla de postre… la tuvimos que dejar para merendar porque no se descongeló bien y las fresas estaban aún congeladas. Por eso hablaba que es un pequeño punto negativo de las tartas congeladas, que es la primera vez que las usamos.

Una vez descongelada… qué decir, que sentimos debilidad por las tartas de queso, y de sabor buenísima. A mí, personalmente, me gustó mucho más que la de Mousse de Chocolate. Supuestamente es para 6 personas, pero es bajita, y al final cayó entre 2 personas… Sí, somos muy galgos.

¡Ah! Me queda deciros que esta tarta me costó 5’87€, también en Día.

Yo seguiré haciendo mis postres, pero si alguien me pide recomendación de alguna tarta congelada… le diría que comprara la Cheesecake… ¡y que me invitara!